1 de may. de 2012

UN CUENTO SIN TÍTULO por Lucille Urquijo.

El otro día, organizando mis papeles, encontré un cuento. Lo escribió con mucha dulzura Lucille con el fin de practicar el uso de los diferentes pasados y aprender el vocabulario necesario para poder contar cuentos. Lucille, te envío un beso muy fuerte  :-)


"Un cuento sin título"

Érase una vez una vieja Bruja que vivía sola en una cueva chiquita. Esa vieja Bruja tenía el pelo blanco, la nariz grande y muchos granos. Su cueva estaba generalmente en buen orden y muy limpia, pues para ella la limpieza era muy importante.

Su sueño secreto era encontrarse al  Príncipe Azul Baptiste, un hombre de una belleza increíble y más fuerte que todos los guerreros del reino reunidos. Pero, había un problema. En efecto, la vieja Bruja era muy fea y claro, el Príncipe no podía casarse con una mujer antigua y no guapísima. A él, le gustaba más que todo casarse con una Sirena rubia y con ojos verdes. Por lo tanto, un día la Bruja decidió salir de su cueva para encontrar una solución y convertirse en una Sirena.

De niña, su madre le había contado la leyenda del Pez Mágico que tenía una joya muy preciosa en su boca. A cambio de la joya se podía obtener una pócima mágica que transformaba gente en sirena. Pero el cambio solamente podía realizarse con la ayuda de un Hada Madrina que vivía en el Bosque Encantado.

Un día, la Bruja se fue sola por los caminos y las carreteras. Anduvo días y días sin parar hasta que encontró el Pez con la joya en la boca en el Mar Mediterráneo. Era un Pez de gran tamaño y de color blanco. El Pez le dijo: - ¡Ráscame y te daré la joya! La Bruja obedeció y el Pez cumplió la promesa. A continuación, se fue al bosque encantado y encontró fácilmente al Hada Madrina. Era pequeña con los ojos brillantes y un sonreír precioso. Le dijo: - Yo sé que eres una bruja pero una bruja con intenciones buenas, por lo tanto si me prometes amar a tu Príncipe Azul y tener hijos con él, te cambiaré la joya por la pócima mágica. La Bruja respondió: - ¡Te lo juro! Así, el Hada Madrina cumplió su promesa.

Inmediatamente, la Bruja bebió la pócima y se transformó en una Sirena bellísima. El único problema era que no había pensado que sin agua a lado de ella, no podía ir al castillo y encontrar a su futuro marido. No cumplió su promesa y el Hada Madrina decidió invertir el sueño de la Bruja. De repente, se transformó de nuevo en vieja Bruja. ¡Qué mala pata!

¡Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado!

Fin

Lucille Urquijo (B1)




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